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Carro vacío

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El rodillo se convierte en un básico del entrenamiento ciclista cuando las condiciones meteorológicas no son las más apropiadas, los días se acortan y queremos seguir manteniendo nuestra forma física en el mejor estado posible.

El rodillo puede ayudarnos a mantener nuestro estado de forma e incluso podemos beneficiarnos de algunas peculiaridades del pedaleo estático, como puede ser el entrenamiento en largas series por vatios o la adaptación al pedaleo de alta cadencia.

Pero antes de lanzarnos a comprar un rodillo de entrenamiento, no está de más que tengamos en cuenta algunos capítulos:

Donde y cómo hacerlo

Una habitación el salón, el garaje… da lo mismo, incluso aunque el espacio no sea grande, pero lo que sí necesitamos es que la ventilación sea perfecta. Intentaremos estar cerca de una ventana o, en su defecto, en un espacio bien ventilado. A los pocos minutos de comenzar el pedaleo intenso empezaremos a sudar y, si no disponemos de una renovación permanente de aire, sufriremos de un elevado grado de incomodidad. En caso necesario, podremos recurrir al uso de un ventilador para conseguir aire forzado que nos permita entrenar de la manera más confortable posible.

Como parte de la rutina de entrenar con rodillo está el tener cerca una toalla. Es buena solución colocarla sobre el manillar y el cuadro de la bicicleta para, además de tenerla muy a mano y secarnos el exceso de sudor cuando se produzca, proteger de las gotas de sudor algunos componentes de la bicicleta: las gotas de sudor contienen una alta concentración de sales y pueden ser corrosivas para algunos componentes de la bicicleta.

Que no falte líquido

Al pedalear en un ambiente con aireación mínima o forzada, el nivel de sudoración es alto y, aunque sólo vayamos a pedalear un tiempo limitado, debemos tener presente la cantidad de líquido que podemos perder: es imprescindible reponerlo, para que los beneficios del entrenamiento sean neto.

No hay unas pautas fijas, ya que cada cuerpo es diferente, pero la regla elemental de ingerir un litro de líquido por cada hora de ejercicio intenso nos puede servir para no padecer de falta de hidratación en nuestro cuerpo. Agua, bebida isotónica, zumos, té con miel… cualquier bebida nos puede servir.

Minutos muy largos

Hasta que no te acostumbras a pedalear con rodillo en sesiones largas, cuando piensas que llevas ya realizado un entrenamiento interminable, miras el reloj y resulta que a duras penas, has pasado diez minutos sobre la bicicleta estática. No hay una receta universal y cada uno podemos entretener y despistar a nuestra percepción de la realidad de la manera que mejor nos venga: escuchar música con ritmo bailón, ver video clips musicales en una pantalla, estudiar inglés… pero la mejor receta es poner delante de ti una etapa del Tour de Francia de una CRI o la escalada al Galibier: no falla..

¿Qué rodillo me compro?

En el mercado encontrarás infinidad de máquinas para poder realizar entrenamientos indoor de las más diferente apariencia.

- Rodillos de tres cilindros.
Es lo que más se asemeja a un pasillo rodante. Está compuesto de tres rulos y requiere de cierta pericia para su dominio, ya que utilizaremos nuestro propio equilibrio para mantener la sustentación sobre la máquina. No dispone de regulación de resistencia y es bueno para entrenar por cadencia y nos permite pedalear sentado o de pie con unas sensaciones bastante parecidas a las que tenemos en la carretera.

- Rodillos de retención trasera.
Son los que se acoplan al eje posterior de la bici y utilizan la rueda trasera como elemento de fricción conectado a un rulo. La retención suele ser regulable, mediante un mando manual o, en los modelos más caros, dependiendo de complejos programas informáticos que pueden llegar a utilizar un PC como consola de gestión del entrenamiento, con la posibilidad de cargar itinerarios célebres de las grandes carreras más famosas o de simular la escalada a un puerto, con variación del grado de retención dependiendo de las rampas que el recorrido tenga programadas.

El mecanismo que regula la carga que soporta la rueda posterior puede estar gobernado por un sistema hidráulico, magnético o mecánico, aportando diferentes sensaciones de pedaleo y, acorde con el precio que paguemos por nuestro rodillo, conseguiremos unas sensaciones más o menos aproximadas a las de la bicicleta rodando sobre el asfalto.

- Cicloergómetros

Desde la clásica máquina de Spining hasta los más sofisticados aparatos de ciclismo indoor, conectados a una consola informatizada, estos sistemas de pedaleo de entrenamiento son los más sofisticados de todos, aunque carecen de la sensación que nos aporta pedalear sobre nuestra propia bicicleta.

Las ventajas principales son su gran estabilidad (hacer un sprint intenso en un rodillo de rueda posterior no es siempre sencillo) y el evitar castigar el cuadro de nuestra bicicleta al utilizarlo sujeto sólo por los tirantes de la rueda trasera, a una máquina que genera pares de torsión que pueden fatigar la resistencia de los materiales del cuadro de
nuestra bici favorita.


Fuente: https://www.welovecycling.com/es/2017/11/17/entrenamiento-ciclista-en-rodillo/